«Cualquier persona puede componer, pero no todas llegan al público»

«Cualquier persona puede componer, pero no todas llegan al público»

José Alberto Pina Picazo Compositor y director de orquesta

A salto de mata.

J.M.Vidal – LA VERDAD – 13/06/2012

«Estaba en el Conservatorio Profesional de Cartagena en la rama de percusión y mis planes eran seguir con los cursos superiores para acabar la carrera», confiesa el compositor y director de orquesta José Alberto Pina (Cartagena, 1984). Pero el mundo de la dirección de orquesta se cruzó en su camino cuando hizo una prueba para entrar en el Conservatorio Profesional de Murcia. Él es el primer representante de la Región en fichar por la editorial holandesa Molenaar, que descubrió en el portal de vídeos Youtube su obra ‘El triángulo de las Bermudas’. Esta composición será interpretada en la sección intermedia (de 51 a 70 músicos) en el XXII Certamen Nacional de Bandas de Música ‘Ciudad de Murcia’ 2012. La fase de inscripción finaliza el 15 de junio.

– ¿Qué supone para usted ‘El triángulo de las Bermudas’?
– Es la más especial de mis composiciones, porque dentro de mi cortísima carrera constituye la oportunidad de trabajar, ya no en otra liga sino con otra mentalidad. Cuando compones, lo haces por afición sin pensar en que puedas dedicarte seriamente a ello o que tengas que desarrollar una carrera más intensa.

¿No se necesita talento?
– Cualquier persona puede componer, pero está claro que tienes que tener algo dentro para llamar la atención. No todas las personas logran llegar al público.

– Introduce secuencias electrónicas en la música de banda. ¿Es una ruptura en la forma de realizar los arreglos musicales?
– Es una técnica que pretendo desarrollar, porque tenemos que ir avanzando poco a poco. En la época en la que vivimos no podemos prescindir de los medios electrónicos y las plataformas digitales con las que contamos. Tenemos que saber adaptarnos a todo esto.

– Sus composiciones suenan a música de cine. ¿Qué inconveniente hay en transcribir una banda sonora para que suene como una pieza para banda?
– A la hora de escribir para el cine, necesitas sincronizar la música con la imagen. Para la banda puedes hacer un discurso musical al que no tienes que acompañar con nada más. Además, en el cine hay que graduar la música en función de si se trata de una secuencia especial, de los títulos de créditos o de otro momento, porque no siempre tiene la misma importancia.

¿Qué faceta supone mayor reto: dirigir o componer?
– A la hora de montar una obra, un director puede ser más creativo que un compositor porque tiene en sus manos la capacidad de mejorar la obra. A lo mejor tienes que tocar una pieza que no es muy buena y con tu interpretación puedes mejorarla. Y al revés. Hay directores que tocan una obra muy buena de compositores muy famosos, y la destrozan. La composición es un mundo muy íntimo en el que compones desde tu estudio, sin tener comunicación con nadie, a diferencia del director que está siempre rodeado de gente. A mí, lo que más me gusta de la composición es que es un proceso muy largo en el que interviene mucha gente. El compositor que piense que su música la hace él y que le pertenece está completamente equivocado. El compositor escribe y le cede el testigo al director, que a su vez, le cede el testigo a los músicos. Es una obra de arte en la que participa mucha gente. Todo lo contrario a la de un pintor o un escultor, que hacen su obra sin que participe nadie más.

– Los directores tienen una posición dominante. ¿Es eso lo que alimenta el ego?
– En el mundo en que vivimos, un director con el ego subido que llega a una banda, y mucho más si es amateur, no dura un día. Hay que trabajar mucho el desarrollo psicológico de cada músico. Tienes que saber cómo llegar a ellos y hacer que estén sentados y que no pierdan la concentración durante dos horas o dos horas y media.

– La imagen de una banda tocando en la calle ‘Paquito el chocolatero’, ¿queda superada?
– Una banda de música tiene muchas funciones. Entre ellas hacer procesiones. Algunas van a los toros y otras acuden a teatros y auditorios. No podemos olvidar nuestros orígenes, pero de ahí a quedarnos con los pasacalles y los toros va un mundo. Ha habido un cambio muy grande.



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